El INAH informó sobre el funcionamiento de un observatorio astronómico solar de más de 2,500 años ubicado en la zona arqueológica de Teteles de Ávila Castillo, Puebla

Encuentran observatorio astronómico solar de más de 2,500 años en Puebla: lo que se sabe

En la zona arqueológica de Teteles de Ávila Castillo funcionaba un observatorio astronómico solar de más de 2,500 años, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El descubrimiento destaca por las características del asentamiento conocido como Grupo E, ubicado en la zona arqueológica de Tetelihtic. Su distribución y orientación son comparables con las de estructuras encontradas en el área maya, particularmente con el observatorio de Uaxactún, en Guatemala.
Sin embargo, el complejo poblano tiene una particularidad: es considerado por el equipo de investigación como el observatorio de este tipo más antiguo registrado en México y el primero identificado fuera del área maya, lo que abre nuevas líneas de estudio sobre los conocimientos astronómicos de los pueblos que habitaron la región.
Lo que se sabe del observatorio astronómico solar de más de 2,500 años en Puebla
Alberto Diez Barroso Repizo, director del Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo e investigador del Centro INAH Puebla, explicó que el complejo está integrado por un patio cuadrangular flanqueado por dos basamentos ubicados al este y al oeste.
La estructura oriental mide aproximadamente 90 metros de largo por 40 de ancho, mientras que la occidental tiene 46 metros de largo por 27 de ancho. Esta última habría servido como punto de observación para seguir la trayectoria del Sol en el horizonte.
A partir de la disposición de sus construcciones, los especialistas identificaron que el conjunto permitía registrar momentos importantes del ciclo solar, incluidos los equinoccios y los solsticios.

Las observaciones también apuntan a que el basamento alargado no estaba diseñado para señalar los equinoccios desde su centro. En cambio, habría servido para identificar el inicio del calendario mesoamericano en febrero y el periodo de cosecha en octubre.
Estos elementos distinguen al complejo de Tetelihtic de otros conjuntos arquitectónicos similares y refuerzan la hipótesis de que sus habitantes incorporaron la observación del cielo a la organización de sus espacios ceremoniales.
Este hallazgo podría aportar información sobre la Sierra Norte
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es la posibilidad de que aporte información sobre los vínculos culturales entre los antiguos grupos huastecos y mayas, así como sobre el poblamiento de la Sierra Norte.
De acuerdo con el proyecto arqueológico, la presencia de este tipo de arquitectura podría indicar que los contactos culturales con el área maya se remontan a épocas muy tempranas, incluso a un milenio antes de nuestra era.
El equipo también estudia una posible relación entre el sitio y la diosa nahua Nantehuitz, cuyo nombre se traduce como “nuestra madre del sur”. Esta hipótesis considera la orientación de la estructura principal hacia Canopus, una de las estrellas más brillantes del cielo nocturno.
Otra línea de investigación plantea que Tetelihtic pudo formar parte de los antecedentes culturales de los pueblos totonacos que posteriormente se desarrollaron en regiones de Puebla y Veracruz.
Investigaciones del INAH
Según las investigaciones del INAH sobre el observatorio astronómico solar, el asentamiento estuvo en funcionamiento desde el periodo Formativo Medio, alrededor del año 900 antes de nuestra era, hasta el Protoclásico, cerca del año 100 después de Cristo.
Aunque el sitio fue abandonado parcialmente cuando otros centros, como Cantona, Cholula y Teotihuacán, comenzaron a destacar, las evidencias arqueológicas indican que mantuvo cierta importancia ceremonial durante siglos posteriores.

Entre los hallazgos se encuentran ofrendas depositadas en la periferia del recinto, fechadas entre los años 100 y 600 después de Cristo. También se localizó una ofrenda de tradición totonaca, correspondiente al periodo de 600 a 900 después de Cristo.
Estos vestigios permiten a los investigadores reconstruir distintas etapas de ocupación y uso del lugar, incluso después de que sus habitantes originales dejaron de vivir ahí.
El descubrimiento del observatorio astronómico solar coloca a Teteles de Ávila Castillo como un sitio relevante para estudiar la astronomía, la arquitectura y las relaciones culturales de las antiguas sociedades mesoamericanas.
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