En línea deportiva

Su problema no somos nosotros. Su problema son ustedes mismos

Y existen algunas tan extrañas que, después de años de pleitos, abogados y acusaciones de monopolio, terminan valiendo

portada enlinea2

La historia de una liga que Donald Trump ayudó a cambiar de rumbo, demandó a la NFL, ganó el juicio… y terminó cobrando tres dólares

Amigo lector:

Hay victorias que se celebran levantando una copa.

Otras se cobran en millones.

Y existen algunas tan extrañas que, después de años de pleitos, abogados y acusaciones de monopolio, terminan valiendo…

Tres dólares.

Sí.

Tres.

Prácticamente lo que puede costar un café del día en Estados Unidos.

Permítame contarle una historia.

Ocurrió hace cuarenta años, en otro país, con otro deporte y otras leyes.

No nos confundamos.

La NFL no es la Liga MX.

La desaparecida USFL tampoco es el G5 que hoy pelea por el ascenso y descenso en México.

Pero la historia tiene una incómoda costumbre:

dejar espejos.

Y éste refleja demasiado.

PRIMERO CERRARON LA PUERTA

El deporte profesional estadounidense no nació completamente cerrado.

Pero en 1892 el béisbol comenzó a consolidar un modelo diferente.

Ya no bastaba preguntar:

¿eres suficientemente bueno para competir con nosotros?

Había otra pregunta antes:

¿TE PERMITIMOS COMPETIR CON NOSOTROS?

Ahí comenzó a consolidarse la filosofía que terminaría caracterizando a las grandes ligas estadounidenses:

Franquicia.

Membresía.

Pertenencia.

Y aprobación de quienes ya están adentro.

El mérito deportivo sirve para ganar la competencia.

Pero no necesariamente para entrar a ella.

Primero hay que atravesar la puerta.

Y la llave la tienen quienes ya están adentro.

ENTONCES LLEGÓ TRUMP

En 1983 comenzó a jugar la United States Football League.

La USFL.

Su creador, David Dixon, había diseñado un modelo sensato:

No enfrentar a la NFL.

Jugar en primavera.

Controlar salarios.

Televisión.

Grandes mercados.

Y propietarios con suficiente capital para soportar las pérdidas iniciales.

Funcionó.

Hasta que comenzaron a apartarse del plan.

Los salarios se dispararon.

La liga creció de doce a dieciocho franquicias.

Aparecieron problemas financieros, cambios de ciudad y propietarios incapaces de sostener sus equipos.

Entonces Donald Trump compró los New Jersey Generals.

Y empujó una estrategia diferente:

ABANDONAR LA PRIMAVERA Y ENFRENTAR DIRECTAMENTE A LA NFL EN

OTOÑO.

Había otras opciones.

ABC ofreció 175 millones de dólares por cuatro años para continuar en primavera.

ESPN, otros 70 millones por tres.

La propia USFL pagó aproximadamente 600 mil dólares a McKinsey para estudiar el cambio.

La recomendación fue no hacerlo.

Lo hicieron.

Y después demandaron a la NFL.

TRES DÓLARES

La USFL acusó a la NFL de utilizar su enorme poder para impedirle competir.

Y ocurrió algo extraordinario.

Ganó.

El jurado encontró que la NFL había adquirido o mantenido ilegalmente poder monopólico en el mercado relevante.

Pero entonces apareció la pregunta que terminó decidiendo aquella historia:

¿CUÁNTO DEL DAÑO HABÍA PROVOCADO LA NFL…

…Y CUÁNTO SE HABÍA PROVOCADO LA PROPIA USFL?

Demostrar una conducta ilegal era una cosa.

Demostrar el daño, otra.

Y demostrar cuánto de aquel daño había provocado esa conducta, otra completamente diferente.

El jurado concedió:

un dólar.

La legislación antitrust lo triplicó.

Resultado:

TRES DÓLARES.

La USFL demostró una conducta ilegal de la NFL.

Pero no consiguió convertir todos sus problemas en responsabilidad de su enemigo.

Guarde usted esa idea.

Porque ahora sí vamos a México.

¿QUÉ SIGNIFICA GANAR?

La Comisión Nacional Antimonopolio abrió el expediente IO-001-2026 por la posible comisión de prácticas monopólicas relativas.

Y mire usted exactamente qué está investigando:

“Afiliación, organización y acceso a competiciones de fútbol profesional federado en México, así como servicios similares o relacionados.”

La investigación no significa que exista ya una infracción ni determina responsables.

La propia autoridad lo advierte expresamente.

Pero coloca una palabra en el centro:

ACCESO.

Y entonces llegamos al G5.

Solazzi.

Higuera.

Castellanos.

López.

Lomelí.

Supongamos, solamente como ejercicio, que obtuvieran una resolución favorable en alguna parte de esta batalla.

La pregunta no sería:

¿ganaron?

Sería:

¿QUÉ GANARON?

¿Regresó automáticamente el ascenso?

¿Desapareció la certificación?

¿Cambió algún requisito?

¿Obtuvieron reglas diferentes de acceso?

¿Ganaron el derecho a ser evaluados?

¿O recibieron cinco lugares en Liga MX?

No es lo mismo.

La USFL aprendió una lección carísima por tres dólares:

GANAR EL EXPEDIENTE NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE CONSEGUIR LO QUE

ORIGINÓ EL EXPEDIENTE.

ABRIR LA PUERTA NO SIGNIFICA REGALAR LA SILLA

Supongamos ahora que alguna condición de acceso fuera eventualmente modificada.

Todavía faltaría examinar al aspirante.

Capital.

Solvencia.

Infraestructura.

Estadio.

Gobernanza.

Capacidad operativa.

Origen de los recursos.

Y, sobre todo:

EL PROPIETARIO.

Porque las grandes ligas cerradas estadounidenses no examinan solamente equipos.

Examinan proyecto.

Mercado.

Capital.

Infraestructura.

Estructura de propiedad.

Quién controla.

Y después toman otra decisión:

ADMITIRLO.

Una cosa es certificar un proyecto.

Otra, al propietario.

Y otra completamente distinta:

SER ADMITIDO.

¿QUÉ DIABLOS SOMOS?

Aquí está nuestro problema.

Europa construyó tradicionalmente una pirámide donde el mérito deportivo determina quién

obtiene el derecho a subir, sujeto además a licencias y requisitos financieros, institucionales y de infraestructura.

Estados Unidos eligió otro camino.

NFL.

NBA.

MLB.

Ligas cerradas.

Para incorporar una franquicia no basta ganar partidos.

La liga decide expandirse, analiza mercado, capital, infraestructura, proyecto y propietario.

Y finalmente decide si admite al nuevo miembro.

Puede gustarnos más un modelo que otro.

Pero ambos saben qué son.

¿Y MÉXICO?

Tenemos Liga de Expansión.

Tenemos campeonato.

Tenemos campeón.

Hablamos de ascenso.

Pero para subir aparece otra palabra:

CERTIFICACIÓN.

Perfecto.

Certificar no necesariamente es el problema.

La pregunta es:

¿QUÉ ESTAMOS CERTIFICANDO?

¿Que el campeón puede sostenerse en Primera División?

¿O quién puede pertenecer al círculo?

No es lo mismo.

Quizá llevamos seis años discutiendo ascenso y descenso sin contestar primero:

¿QUÉ DIABLOS SOMOS?

Europa sabe cómo ascender.

Estados Unidos sabe cómo acceder.

México intenta conectar ambas cosas mediante una tercera palabra:

CERTIFICAR.

Y todavía existe otra puerta:

ADQUIRIR.

Comprar una estructura que ya posee un lugar dentro del ecosistema, cuando las reglas lo permiten.

Ascender.

Acceder.

Adquirir.

Tres verbos.

Tres caminos distintos.

Y demasiados años metiéndolos dentro de la misma discusión.

TODOS TIENEN ALGO QUE EXPLICAR

Aquí el bisturí debe cortar hacia ambos lados.

No estoy diciendo que todos sean culpables.

Cuidado.

La culpabilidad se demuestra.

Estoy diciendo algo más incómodo:

TODOS TIENEN ALGO QUE EXPLICAR.

Liga MX tendrá que explicar sus condiciones de acceso:

por qué existen, qué protegen y cómo se aplican.

La Federación tendrá que explicar la arquitectura construida alrededor del ascenso, descenso y certificación.

Y quienes pretenden entrar también:

Quiénes son.

Qué tienen.

Quién invierte.

Quién controla.

Qué infraestructura poseen.

Y si realmente pueden sostener un proyecto de Primera División.

Porque los cinco pueden caminar juntos para pelear.

Pero para entrar deberán hacerlo:

UNO POR UNO.

La eventual razón jurídica de uno no certifica financieramente a los otros cuatro.

Ni una eventual barrera anticompetitiva convertiría automáticamente cinco aspiraciones en cinco proyectos aptos.

Ahí están los dos expedientes:

el de quien controla la puerta.

Y:

el de quien pretende atravesarla.

¿QUIÉN CONSTRUYÓ LA SILLA?

Y no crea usted que ésta es solamente una enfermedad mexicana.

Mire hacia Zúrich.

Gianni Infantino acaba de proponer una revisión externa e independiente de la gobernanza de FIFA y consultas sobre cómo deben distribuirse las facultades alrededor de las grandes decisiones estratégicas. Las primeras propuestas serán consideradas por el Consejo el 15 de octubre.

Después de décadas de presidencias extraordinariamente poderosas, aparece una pregunta que va mucho más allá del nombre de quien ocupa el cargo:

¿CUÁNTO PODER DEBE TENER LA SILLA?

Porque quizá el problema nunca fue solamente Havelange.

Ni Blatter.

Ni Infantino.

Quizá también debemos mirar el sistema que permitió concentrar semejante poder.

NO SIEMPRE EL PROBLEMA ES EL HOMBRE QUE CONTROLA EL SISTEMA.

A VECES EL PROBLEMA ES EL SISTEMA QUE PERMITIMOS QUE UN HOMBRE

CONTROLE.

SU PROBLEMA NO SOMOS NOSOTROS

Durante la historia de la USFL apareció una frase extraordinaria:

“We have sighted the enemy and they are us!”

Habíamos encontrado al enemigo.

Éramos nosotros mismos.

Cuarenta años después puede viajar hasta México.

Y puede lanzarse desde ambos lados de la mesa.

Liga MX podría decirle al G5:

“SU PROBLEMA NO SOMOS NOSOTROS.

SU PROBLEMA SON USTEDES MISMOS.”

Puede ser.

Pero si algún día la autoridad acreditara condiciones de acceso anticompetitivas, la frase podría regresar como un búmeran:

“NO. SU PROBLEMA NO SOMOS NOSOTROS.

SU PROBLEMA SON USTEDES MISMOS.”

¿Quién tiene razón?

Eso tendrán que determinarlo las autoridades y tribunales en los asuntos que les correspondan.

Nosotros hagamos una pregunta diferente:

¿QUIÉN CONSTRUYÓ EL SISTEMA QUE HOY TODOS ESTÁN PELEANDO?

Quién diseñó la puerta.

Quién escribió las reglas.

Quién las aceptó.

Quién se benefició.

Quién protestó.

Y quién comenzó a protestar cuando quiso atravesarla.

Mire usted.

Antes de saber qué puede ganar el G5 en 2026, necesitamos regresar al lugar donde comenzó esta batalla.

México.

2020.

Cuando se suspendió el ascenso y descenso.

Y comenzó un pleito que terminaría llegando al Tribunal Arbitral del Deporte.

Ahí tendremos que revisar:

QUÉ SE PIDIÓ.

QUIÉN LO PIDIÓ.

QUÉ RESOLVIÓ EL TAS.

Y, sobre todo:

QUÉ NO RESOLVIÓ.

Porque quizá llevamos seis años buscando culpables… cuando debimos comenzar buscando el origen.

Mientras tanto, nosotros…

Veremos y diremos.

Hasta la próxima.

Sígueme en redes:

X: @pepehanan

Instagram: @pepehanan

Threads: @pepehanan

Facebook: pepehanan

TikTok: @pepehanan1

YouTube: enlineadeportiva

Ver más de «En línea deportiva»:

Última hora
arrow_upward