Finley es un golden retriever que sorprendió al mundo al sostener seis pelotas de tenis en el hocico. Su récord Guinness sigue vigente desde 2020.

¡Qué hocicote! Finley, el perro con un récord Guinness que nadie ha podido superar

Aunque parezca increíble, este can puede sostener seis pelotas de tenis en el hocico al mismo tiempo. Se trata de Finley, el perro con un récord Guinness que, desde 2020, conserva una marca que nadie ha podido superar.
La hazaña fue retomada en las redes sociales de los Guinness World Records, donde compartieron imágenes de Finley junto a las pelotas que puede acomodar en su hocico, una capacidad que lo convirtió en protagonista de uno de los récords más curiosos del mundo animal.
Most tennis balls held in the mouth by a dog – 6 held by Finley Molloy 🇺🇸 Finley is a golden retriever who loves to swim, play fetch and chase the occasional animal that wanders into his backyard. He set this record in 2020 and it has yet to be broken 🥰 https://t.co/NbipPs74xU
— Guinness World Records (@GWR) October 21, 2026
¡Es único! Finley, el perro con un récord Guinness
Finley no es un perro común, él disfruta nadar, jugar a buscar objetos y perseguir ocasionalmente a los animales que se acercan al patio de su casa.
Pero entre sus actividades favoritas destaca una habilidad que lo hizo famoso: recoger pelotas de tenis y sostener varias a la vez en el hocico.

En 2020, Finley consiguió mantener seis pelotas simultáneamente, una marca que Guinness World Records reconoce como el mayor número de pelotas de tenis sostenidas en la boca por un perro.
Récord imbatible desde 2020
Aunque han pasado varios años desde que Finley consiguió la marca, ningún otro perro ha logrado quitarle el título, de acuerdo con la publicación de Guinness World Records.
Su habilidad ha llamado la atención de los amantes de los animales, pues demuestra que los perros pueden sorprender con destrezas tan particulares como adorables.

Así, Finley se mantiene como una estrella de cuatro patas y como el dueño de un récord que parece sencillo hasta que alguien intenta imaginar cómo acomodar seis pelotas de tenis en un solo hocico.












