Trump calificó la restitución del territorio como “un acto de gran estupidez”, al considerar que Londres estaría cediendo una zona de alto valor geopolítico donde se localiza Diego García, una isla que alberga una base militar conjunta de Estados Unidos y Reino Unido.
Dónde están las Islas Chagos y por qué Trump considera «una estupidez» que Reino Unido las entregue

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocarse en el centro de la agenda internacional tras criticar abiertamente la decisión del Reino Unido de devolver el archipiélago de las Islas Chagos a la República de Mauricio, un proceso que lleva décadas en discusión dentro del sistema internacional.
El tema se suma a sus recientes pronunciamientos sobre Groenlandia, con los que ha insistido en la necesidad de reforzar la seguridad estratégica estadounidense.
A través de una publicación en su red social Truth Social, Trump calificó la restitución del territorio como “un acto de gran estupidez”, al considerar que Londres estaría cediendo una zona de alto valor geopolítico donde se localiza Diego García, una isla que alberga una base militar conjunta de Estados Unidos y Reino Unido.
Según el exmandatario, esta decisión podría ser interpretada por potencias como China y Rusia como una señal de debilidad, al tratarse —dijo— de actores internacionales que “solo entienden la fuerza”.

Dónde están las Islas Chagos
Las Islas Chagos conforman un archipiélago ubicado en el centro del océano Índico, a unos 1,600 kilómetros al noreste de Mauricio, uno de los Estados más pequeños del continente africano.
El control británico sobre estas islas se remonta a 1814, tras la firma del Tratado de París que puso fin a las guerras napoleónicas.
Durante el siglo XX, y en pleno contexto de la Guerra Fría, el archipiélago adquirió un valor estratégico clave. En 1965, cuando Mauricio se preparaba para su independencia, el Reino Unido separó administrativamente a Chagos del resto del territorio, creando el Territorio Británico del Océano Índico (BIOT).
Como parte de ese proceso, la población local fue desalojada de manera forzada entre 1965 y 1973, permitiendo el arrendamiento de Diego García a Estados Unidos para instalar una base militar.

Fallo internacional y acuerdo de restitución
En 2019, la Corte Internacional de Justicia emitió una opinión consultiva en la que determinó que la separación de Chagos de Mauricio fue ilegal y que el Reino Unido debía poner fin a su administración del archipiélago para completar el proceso de descolonización. La Asamblea General de la ONU respaldó esta postura.
Tras años de negociaciones, Londres aceptó devolver la soberanía de Chagos a Mauricio, bajo un acuerdo que garantiza la permanencia de la base militar en Diego García.
Como parte del pacto, el Reino Unido pagará a Mauricio 101 millones de libras anuales durante 99 años para el arrendamiento de la isla.
Respuesta de Reino Unido y Mauricio
Pese a las críticas de Trump, tanto Reino Unido como Mauricio defendieron el acuerdo. Un portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que el pacto “garantiza las operaciones de la base conjunta estadounidense-británica en Diego García durante generaciones”, y subrayó que fue respaldado por aliados estratégicos como Estados Unidos, Australia, India, Japón y Corea del Sur, además de los países que integran la alianza de inteligencia Five Eyes.
Por su parte, el gobierno de Mauricio reiteró su respaldo al proceso. El ministro de Justicia, Gavin Glover, expresó su confianza en que el Reino Unido continúe con los pasos legislativos necesarios para concretar la restitución del archipiélago.
Cualquier decisión sobre las Islas Chagos debe respetar los derechos de su pueblo, expulsado de su tierra por el Reino Unido y EE.UU. hace medio siglo, afirma HRW, después de que Donald Trump tildara de "GRAN ESTUPIDEZ" el acuerdo para la devolución del archipiélago a Mauricio. pic.twitter.com/hrb0mFvCir
— EFE África (@EFEafrica) January 21, 2026
Groenlandia vuelve al discurso de Trump
En el mismo mensaje, Trump volvió a vincular el tema con su postura sobre Groenlandia, insistiendo en que Dinamarca y sus aliados europeos deben “hacer lo correcto”.
En días recientes, el exmandatario incluso amenazó con imponer aranceles a países europeos, incluido el Reino Unido, si continúan oponiéndose a sus propuestas, las cuales justifica bajo argumentos de seguridad nacional.
El debate por Chagos, lejos de cerrarse, evidencia cómo antiguos procesos de descolonización siguen teniendo implicaciones directas en la política global y en el equilibrio estratégico de las grandes potencias.









