Hijo de un policía municipal y con formación militar previa, Alfonso encontró en el uniforme algo más que un empleo. Tras pasar por el Ejército, decidió integrarse formalmente a la policía, después de ver el ejemplo de su padre, por lo que a los 23 años ingreso a la corporación.

Alfonso Torres Arias, el policía de Puebla que trabajó 50 años: “nunca quise ser del montón”


A los 73 años de edad y tras cumplir una meta que se trazó desde joven, Alfonso Torres Arias se retiró de la policía municipal de Puebla luego de acumular 50 años de servicio ininterrumpido. Su historia es la de una vocación heredada, precedida en la disciplina del Ejército y consolidada en las calles, donde pasó décadas entre operativos, guardias y motines.
Hijo de un policía municipal y con formación militar previa, Alfonso encontró en el uniforme algo más que un empleo. Tras pasar por el Ejército, decidió integrarse formalmente a la policía, después de ver el ejemplo de su padre, por lo que a los 23 años ingresó a la corporación.
“Nunca quise ser del montón”, afirmó en entrevista con ALMANAQUE, al recordar que siempre buscó prepararse para asumir responsabilidades de mando.

Durante más de dos décadas se desempeñó como supervisor y encabezó distintos grupos operativos, entre ellos el área de disturbios civiles.
A lo largo de su carrera enfrentó escenarios complejos: motines en centros de readaptación social, bloqueos carreteros, desalojos de presidencias municipales y recuperación de predios.
Alfonso Torres Arias, valora el respeto de sus compañeros
Torres Arias destacó que su mayor logro fue ganarse la confianza y el respeto de los elementos a su cargo, pues nunca fue denunciado ni señalado por abusos, pues siempre procuró conducirse con apego a los derechos humanos.
Reconoció que la labor policial suele ser vista con recelo por la ciudadanía, pero sostiene que actuar con rectitud es la clave para evitar conflictos.

Su retiro también representa el cierre de una etapa marcada por la preocupación constante de su familia. Marta Sánchez, su esposa, compartió que durante años vivieron con la incertidumbre de no saber si regresaría a casa después de cada jornada.
Aunque ella le pedía dejar el servicio por su edad y los riesgos del trabajo, Alfonso se mantuvo firme en su propósito de alcanzar los 50 años dentro de la corporación.
“Sabíamos que tenía hora de salida, pero no de regreso”, expresó. Hoy, dijo, se siente orgullosa de que haya cumplido su objetivo y se retire con la frente en alto.







