Luana: La niña que cambió la historia de la identidad de género en Argentina

A los dos años, una frase marcó el inicio de un viaje que desafiaría barreras legales y culturales: «Yo nena, yo princesa». Esas palabras fueron pronunciadas por Luana, la niña que cambió la historia de la identidad de género en Argentina, quien en ese momento era conocida como Manuel, al ser descubierta jugando con vestidos.
Su madre, Gabriela Mansilla, pronto comprendería que su hija no solo se identificaba como una niña, sino que también estaba decidida a ser reconocida como tal.
Infancia y primeros desafíos
Los primeros años de vida de Luana no fueron sencillos. En el jardín de infantes enfrentó episodios de violencia y discriminación.
«Fueron momentos extremadamente difíciles», recuerda su madre. Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando Luana expresó con claridad su identidad y eligió su propio nombre.
El proceso no fue fácil. Gabriela buscó respuestas en distintos especialistas: psicólogos, psiquiatras, neurólogos. «Lo que nos salvó fue escucharla y apoyarla», afirma.
La lucha por el reconocimiento legal de su identidad se convirtió en un desafío mayor.

La batalla por el cambió de la identidad de género en Argentina
En 2012, Argentina aprobó una Ley de Identidad de Género que permitía a las personas cambiar su nombre y género en los documentos oficiales sin necesidad de procedimientos médicos ni autorización judicial.
Pero cuando Gabriela solicitó el cambio de DNI para Luana, la petición fue rechazada debido a su corta edad.
Lejos de rendirse, Gabriela inició una campaña por los derechos de las infancias trans. Un año después, en octubre de 2013, recibió una llamada que cambiaría la historia: las autoridades habían aprobado el cambio en el acta de nacimiento de Luana y le entregarían su nueva identificación.
Con tan solo seis años, se convirtió en una de las primeras niñas trans en el mundo en obtener un documento que reflejara su identidad sin intervención judicial.
Un impacto que trasciende
Este logro trascendió el ámbito personal. «No solo conseguimos un DNI, dimos una batalla cultural», sostiene Gabriela, quien fundó la asociación Infancias Libres para acompañar a niñas y niños trans en sus procesos de afirmación de género.
Desde la implementación de la ley, más de 16 mil personas en Argentina han cambiado su identidad de género en documentos oficiales, incluyendo más de mil 500 menores de edad.
«Ese era el deseo de Luana», concluye Gabriela. «Yo solo la acompañé».