
Los acuerdos de Barbosa y Sheinbaum


Nada en política es casualidad.
Ningún acuerdo en la era de la 4T en el país pasa por lo fortuito o la improvisación.
Cada decisión es una decisión bien estudiada y con el visto bueno de las partes involucradas.
Y es que, lo que está en juego, la consolidación del régimen lopezobradorista y su continuidad por un sexenio más, no es asunto menor.
Tejer fino y no hacer aspavientos públicos es algo a lo que pocos están acostumbrados en una era en la que las selfies, los apoyos públicos y las fotografías valen más que los acuerdos en privado.
Fundamentos básicos de la política para iniciados.
Para entender la relevancia y miedo que imponen las corcholatas del gobernador Miguel Barbosa que se sumaron, junto con la estructura partidista de Morena en Puebla, a Claudia Sheinbaum durante una serie de reuniones multitudinarias en diferentes municipios del interior del estado tan solo basta leer a Rodolfo “Nigromante 2.0” Ruiz, quien es el vocero oficial de Ignacio Mier y Alejandro Armenta.
El decadente y malversado asesor político doblado a periodista es el termómetro perfecto para conocer el ánimo de los primos Mier, quienes saben perfecto que no son los únicos corredores en la carrera por la nominación del abanderado del Movimiento Regeneración Nacional en Puebla en el 2024.
Bajo el único argumento de la falta de conocimiento entre los electores poblanos a más de año y medio de que se celebren los comicios sucesorios (lo que es tiempo suficiente para consolidar un proyecto electoral), Nigromante Ruiz, quien es adicto a los dulces de Fernando Manzanilla, desacredita de manera sistemática a la baraja de aspirantes impulsada por Barbosa Huerta sin reconocer que el mandatario poblano tiene grandes posibilidades de inclinar la balanza a favor de uno de sus alfiles.
La ruta 2024 en Puebla forzosamente pasa por Casa Aguayo.
Es innegable que Armenta Mier es el aspirante más conocido, pero tampoco se pude tapar que el Senador Precioso es el más repudiado entre todos los contendientes.
También es indiscutible que, a nivel nacional, Nacho Mier tiene la mejor posición en el tablero geopolítico, pero tampoco se puede pasar por alto que esto no lo hace, ni cerca, la carta marcada del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Ambos son mitos que los dos legisladores han propagado y que solo los ilusos lo creen.
Lo que sí es una realidad es que Miguel Barbosa lleva meses trabajando de la mano con Claudia Sheinbaum, quien es la preferida de López Obrador para heredarle la Silla del Águila una vez que concluya su gobierno y quien además tiene el control político de Morena.
Las reuniones entre el gobernador de Puebla y la jefa de gobierno de la Ciudad de México son frecuentes y bastante sustanciosas.
Los acuerdos y las condiciones de la alianza entre Barbosa y Sheinbaum solo ellos dos los conocen.
Por eso no es ninguna casualidad las asambleas distritales que Olivia Salomón, Sergio Salomón, Melitón Lozano y José Antonio Martínez organizaron el fin de semana a favor de la Doctora Sheimbaum.
No, en política no existe las casualidades.
Qué ramplonas y simplistas son aquellas lecturas que indican que el mandatario poblano está intentando congraciarse con la “corcholata preferida” de AMLO, pues poner a su favor a toda su clase política, a los consejeros estatales y nacionales y al Comité Ejecutivo Estatal no pasa, ni cerca, por un arrebato o un intento desesperado por sumarse al barco que tiene como destino Palacio Nacional.
Se llaman pactos de altura, señores.
Los proyectos electorales, que luego se convierten en candidaturas, se trabajan en todo sigilo y no se ventilan en los espacios públicos.
Puebla está jugada con Claudia Sheinbaum y el barbosismo va a sacar adelante el proyecto de la jefa de la Ciudad de México en la entidad, para que ella sea la más conocida y con la mejor rentabilidad electoral entre los aspirantes presidenciales que serán medidos en la famosa encuesta.
Una pregunta ronda en el aire.
¿Qué le prometió Sheinbaum a Miguel Barbosa?
La respuesta, claro está, todos la sabemos.
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