27 enero, 2022

El cristal, el diablo y Leslie Alcántara

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México es un país en su mayoría católico y gran parte de sus habitantes hemos sido educados bajo conceptos de la religión judeo-cristiana.

Uno de estos conceptos es la figura del mal, que toma la forma humanoide de un ser temible, abominable, muchas veces caracterizado de rojo, con cola y cuernos, y que según la religión, es el responsable de la mayoría de lo males que aquejan al mundo.

Me refiero por supuesto al diablo, que para términos del vocabulario, puede representarse con uno de los cientos de nombres con los que a lo largo de la historia se le ha llamado: pingo, chamuco, lucifer, Belial, Astaroth o Luzbel, príncipe de las tinieblas, amo de la oscuridad, estrella de la mañana, ángel caído, Moloch o tentador del mundo, serpiente antigua, dragón... En fin: podría dedicar todo este espacio a nombrar de diferentes formas al señor de los infiernos.

Personalmente debo decir que para mí, el demonio al igual que el león, no es como lo pintan; y puedo asegurarlo porque lo he visto a la cara.

El demonio, si me permiten escribir, tiene la capacidad de adoptar la forma de tu mayor debilidad. Se puede transmutar en vicios, en tragedias, en sexo, en violencia e incluso en dinero o poder. Un poder que seduce a los encumbrados, a los gobernantes, y los hace descender al averno de sus posiciones de privilegio...

Habiendo aclarado que soy de la idea de que el demonio no tiene forma específica, debo afirmar que el diablo para mí, tiene forma de cristales.

Cristales de metanfetamina, para ser exacto. Esos mismos que según la Policía de Puebla, le fueron decomisados a Leslie Alcántara.

¿Qué por qué creo que el demonio tiene forma de cristal? Pues solo baste ver las consecuencias que esa droga causa en el comportamiento de la gente para darme la razón. Cualquiera que haya convivido con un cricoso sabrá de lo que estoy hablando.

Las personas más dulces y pacíficas, se tornan violentas y alebrestadas. Los días luminosos son noches de desvelo, de irresponsabilidad, de decisiones a la ligera con esa sustanciaa... El rostro de los intoxicados se desfigura como el de Reagan en "El Exorcista" y el consumidor consuetudinario entra en un estado puramente bestial, donde lo único que importa es satisfacer los instintos.

Las noticias policíacas más horribles de las que se ha dado cuenta en esta página, son, sin lugar a dudas, motivados por el consumo de ese estupefaciente: monstruos que asesinan y cercenan las cabezas de sus seres queridos; enfermos de drogadicción que no se dan cuenta del momento en el que ese demonio llamado "hielo", foco, grillo o chichiflín, los posesiona para cometer las más grandes atrocidades.

De esa magnitud se trata, lectoras y lectores. Ante esa bestia feroz nos estamos enfrentando cuando decimos -como ya se ha dicho antes en esta columna -que el consumo de metanfetamina representa un enorme reto para la salud pública de México. Sin duda un enemigo astuto, desconcertante y poderoso.

Pero no se combatirá este flagelo, léase bien, sembrando drogas a nadie, fabricándole delitos, ni mucho menos boletinando a jovencitas como peligrosas delincuentes.

Espero que en la Policía Estatal alguien se dé cuenta de lo anterior, y de la magnitud que implica asegurar que se hizo un decomiso de 194 dosis de cristal porque, digo, se trata de un botín enorme de esa droga, quizás el más grande que a cualquier narcomenudista se le haya hecho en el sexenio y que sin duda, de algún lugar debió haber salido.

Por eso la pregunta ahora es: ¿de dónde sacaron ese cargamento?

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