23 noviembre, 2021

El día que Javier López Díaz dio una cátedra de dignidad

Gerardo Ruiz
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Para los poblanos que nacimos a finales de los ochentas, la voz de Javier López Díaz fue un referente con el que crecimos.

Recuerdo a la perfección el trayecto a la escuela con mi papá al volante y con Don Javier en la radio dando el reporte vial de la ciudad de Puebla y la zona conurbada.

A mi cabeza viene los mensajes que leía al aire por parte de los conductores de taxis, microbuses y combis, su pasión por la comida y su afición por los deportes.

El corazón y la garganta se hacen un nudo.

Por 15 años, “Buenos días, con López Díaz” fue mi primer acercamiento con los medios de comunicación hasta que en la universidad cambié a la radio por los periódicos impresos y después por las redes sociales y las versiones digitales de los principales medios de información del estado y del país.

Como ningún otro comunicador, Javier López Díaz fue el gran ícono de la prensa en Puebla.

Ningún político, líder empresarial, académico, intelectual o ciudadano de a pie podría perderse el programa que por más de 30 años encabezó Don Javier en la ya legendaria 89.3 de FM, de Cinco Radio.

No por nada el refrán popular que se forjó en Puebla: no es noticia hasta que salga con López Díaz.

El poder social, la influencia y la credibilidad del comunicador más importante en la historia de la radio poblana estaba a prueba de todo.

Como ningún otro periodista, locutor o presentador de noticias, Javier López Díaz era infranqueable por el respaldo y cariño que millones de poblanos le dieron por más de tres décadas.

Su ética, decencia y dignidad eran incuestionable.

López Díaz, a diferencia de otros “periodistas”, quienes sexenio a sexenio utilizan el sensacionalismo para decirse víctimas y perseguidos de los poderosos, jamás utilizó los micrófonos de la empresa de Doña Coral Castillo de Cañedo para tirarse al piso ni hacer show por las presiones que a diario sufrió por parte de los gobernadores en turno.

Pocos saben que, al inicio de su administración, Don Javier fue de las primeras víctimas del acoso, hostigamiento y amenazas del megalómano Rafael Moreno Valle.

Y es que, para el siniestro priista, López Díaz era bastante incómodo por el contenido social de su programa radiofónico, que, sin lugar a dudas, era un pulso del sentir de los poblanos, de la situación económica de las familias de clase media y baja y de la inseguridad en la entidad.

En la limitada visión y nula tolerancia a la crítica de Moreno Valle, los reportes de nota roja de “Buenos días, con López Díaz” eran una afrenta personal para su estado en donde todo era color de rosa y en donde no se roban ni una Coca-Cola del Oxxo ni mataban a un perro en las calles.

En su momento, el periodista Alejandro Mondragón en su columna titulada “Doña Coral no le dio la cabeza de López Díaz al gobernador Moreno Valle” del 8 de mayo del 2014 narró puntualmente las presiones del indecente Rafael para que la Señora Castillo viuda de Cañedo despidiera a Don Javier de Cinco Radio.

Moreno Valle con un tono áspero, duro y hasta majadero exigió la cabeza de López Díaz.

Doña Coral escuchó, jamás bajó la mirada, muy respetuosa, sin conceder, pero tampoco sin romper, fue muy clara: Javier López Díaz forma parte de la familia Cinco Radio. “Atenderé las observaciones, gobernador”.

Era la cuarta vez, en lo que va del sexenio, que Rafael Moreno Valle pide la salida de López Díaz de la radio.

Y ella, es la cuarta vez que le dice: no, gobernador”.

Qué mejor manera de recordar así a la dupla que revolucionó la radio y la forma de comunicar el acontecer diario para los poblanos.

Otro pasaje que López Díaz se llevó a la tumba, pues jamás lo hizo público ni tampoco lo aprovechó para victimizarse fue cuando saliendo de su noticiera en las instalaciones de Cinco Radio por el norte de la Angelópolis fue “levantado” por uno de los colaboradores más cercanos de Moreno Valle.

Don Javier, contra su voluntad, fue subido a una Suburban blanca para escuchar el mensaje que el intermediario le tenía por parte del oscuro Rafael Moreno Valle.

“O le bajas ya a tus reportes de muertos, balaceras y asaltos o esto se va a poner peor. Tú decides”.

López Díaz no se dejó intimidar por los criminales de cuello blanco que le hacían el trabajo sucio a Rafael y continuó con la línea editorial de su noticiero, que hasta este martes será recordado como el más influyente del estado.

Don Javier dio cátedras de dignidad en una era en la que los periodistas se dejaron sobajar por el megalómano que murió el 24 de diciembre del 2018.

En el cielo se reencontrará con su gran amigo Ismael Ríos, quien se nos adelantó en el camino en el 2020.

Javier López Díaz deja en crisis a la radio en Puebla, pues no existe quien pueda llenar sus zapatos ante la falta de una nueva generación de comunicadores y periodistas que le hicieran competencia.

El cambio generacional en los medios poblanos es una asignatura pendiente.

En el corto plazo no se ve otro “López Díaz”, no habrá otro “Juan Carlos Valerio” y otro “Mario Alberto Mejía”.

Es momento de reinventarse.

Puebla está de luto al perder a una leyenda como Javier López Díaz.

Que en paz descase el Rey del Rating.

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