En línea deportiva

La Validación

Hace apenas unos días Javier Aguirre cerró una herida abierta durante veinticuatro años.

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(Cuando una filosofía busca entrar en la historia)

“Fútbol Champagne vs Fútbol Tequila”.

Amigo lector…

Existen partidos que deciden un marcador.

Existen otros que cambian una carrera.Y existen muy pocos capaces de validar una filosofía.

La Validación

El del próximo domingo pertenece a estos últimos.

Durante varias semanas hemos recorrido juntos el universo de Los Seleccionadores.

Primero hablamos del sobreviviente.

Después del renacido.

Pero toda resurrección enfrenta una prueba inevitable.

La validación.

Porque renacer emociona.

Validarse…

trasciende.

Hace apenas unos días Javier Aguirre cerró una herida abierta durante veinticuatro años.

México, al mismo tiempo, rompió una cadena de cuarenta años sin ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo.

Fue una noche inolvidable.

Pero el deporte tiene una virtud y una crueldad.

Nunca entrega certificados antes de tiempo.

Siempre exige una prueba más.

Y esa prueba tiene nombre.

Inglaterra.

Aunque, siendo sincero, no estoy convencido de que el verdadero rival sea Inglaterra.

Creo que enfrente habrá algo mucho más grande.

Una manera distinta de entender el fútbol.

Porque mientras millones de personas verán un México contra Inglaterra…

Yo observo otra batalla.

La del Fútbol Tequila contra el Fútbol Champagne.

Dos culturas.

Dos identidades.

Dos formas completamente distintas de resolver el mismo problema.

Ganar.

Por cierto, amigo lector… estos conceptos no nacieron en mi imaginación.

El ‘Fútbol Champagne’ fue un término acuñado hace más de medio siglo por la prensa francesa para describir el estilo elegante, artístico y ofensivo del Stade de Reims de Albert Batteux.

Décadas después, la propia prensa española encontró el polo opuesto mientras observaba a Javier Aguirre llevar al Mallorca a una histórica Final de Copa del Rey.

‘¿Fútbol Champagne?… a mí denme el Fútbol Tequila de don Javier Aguirre’, comenzaron a escribir la prensa y los propios aficionados.

Lo que empezó como una ocurrencia terminó convirtiéndose en una filosofía reconocible.

Porque las filosofías nunca nacen en un pizarrón.

Se construyen durante décadas.

El Fútbol Tequila nunca nació entre la abundancia.

No nació dirigiendo al Real Madrid.

Ni al Bayern Múnich.

Ni al Manchester City.

Nació salvando equipos.

Rescatando proyectos.

Compitiendo con plantillas inferiores.

Convenciendo futbolistas normales de que podían derrotar a futbolistas extraordinarios.

Osasuna.

Atlético de Madrid.

Zaragoza.

Espanyol.

Mallorca.

Japón.

Egipto.

México.

Treinta años enseñándole al fútbol exactamente la misma lección.

Cuando no puedes comprar más talento…

debes construir más equipo.

Esa es la esencia del Fútbol Tequila.

No pretende enamorar.

Pretende competir.

No presume posesión.

Presume sacrificio.

No busca aplausos.

Busca seguir con vida.

Porque entiende algo que muchas veces olvidamos.

El fútbol también pertenece a quienes saben sufrir.

Enfrente aparecerá otra escuela.Una de las más admiradas del planeta.

El llamado Fútbol Champagne.

La elegancia.

La creatividad.

La técnica.

La posesión.

El talento administrando el partido desde la pelota.

Uno nace desde la necesidad.

El otro desde la abundancia.

Uno convierte el esfuerzo en virtud.

El otro convierte la calidad en espectáculo.

Uno administra recursos.

El otro administra estrellas.

Y ambos persiguen exactamente el mismo destino.

La victoria.

Qué maravillosa metáfora nos ha regalado este Mundial.

Porque el Champagne solamente puede llamarse Champagne si nace en una región específica de Francia.

Y el Tequila solamente puede llamarse Tequila si nace en una región específica de México.

Ambos poseen denominación de origen.

Ambos representan una cultura.

Ambos representan una identidad.

El domingo no competirán únicamente dos selecciones.

Competirán dos escuelas futbolísticas.

Dos maneras de interpretar este deporte.

“Las escuelas futbolísticas no se bautizan en el país donde nacen. Se consagran cuando el extranjero les pone nombre.”

A lo largo de la historia han existido corrientes que terminaron transformando para siempre el fútbol.

El Catenaccio italiano.

El Bilardismo argentino.

El Fútbol Total holandés.

Más recientemente, el Cholismo de Diego Simeone.

Ninguna nació siendo leyenda.

Todas necesitaron un escenario que las legitimara frente al mundo.

Porque las filosofías no nacen cuando alguien las inventa.

Nacen cuando el mundo termina por reconocerlas.

Y pocas veces la historia concede un examen final tan perfecto como éste.

Porque enfrente no aparecerá cualquier rival.

Aparecerá precisamente el representante de la cultura futbolística que durante décadas simbolizó el otro extremo del juego.

Y ahí aparece la verdadera dimensión del partido.

No sé si Javier Aguirre terminará convirtiendo al Fútbol Tequila en una corriente histórica del fútbol mundial.

Lo que sí sé, es que nunca había tenido el escaparate que tendrá este domingo.

Durante treinta años construyó una obra.

Lo único que le faltaba era un escenario universal donde exhibirla completa.

Y ese escenario, por fin, llegó.

Los ojos del mundo no estarán puestos únicamente en Julián Quiñones.

Ni en Gilberto Mora.

Ni en Raúl Jiménez.

Ni en César Montes.

Los directores deportivos.

Los dueños.

Los entrenadores.

Los presidentes.

Los analistas.

Y, por supuesto, los clubes de la Premier League…

También observarán al hombre que logró reunirlos y que marca la estrategia a seguir dentro de la cancha.

Porque los entrenadores también se fichan.

Y las filosofías también.

Hace apenas unos días escribíamos que Javier Aguirre había dejado de ser un sobreviviente para convertirse en un renacido.

Hoy entiendo que aquello solamente era el principio.Porque el renacimiento concede una segunda oportunidad.

La validación decide qué hacer con ella.

Si el Fútbol Tequila consigue imponerse a una de las grandes potencias del planeta…

Javier Aguirre dejará de ser únicamente el entrenador que rescató equipos imposibles.

Habrá demostrado que también construyó una forma distinta de entender este juego.

Y entonces esa filosofía dejará de pertenecer solamente al Vasco.

Comenzará a pertenecer al fútbol.Porque las victorias construyen prestigio.

Las ideas construyen legado.

Y las filosofías… construyen historia.

Pero quizá exista una dimensión todavía mayor.

México ha dado al mundo genios extraordinarios.

Octavio Paz.

Sor Juana Inés de la Cruz.

Diego Rivera.

Frida Kahlo.

Juan Rulfo.

Guillermo González Camarena.

Luis Miramontes.

Mario Molina.

Emmanuel Lubezki.

Alfonso Cuarón.

Cada uno elevó el nombre de nuestro país en su disciplina.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental.

Pocas expresiones tienen la capacidad de reunir, durante noventa minutos, a millones de mexicanos de todas las edades, regiones, ideologías y condiciones sociales alrededor de un mismo sentimiento.

Ese fenómeno solamente lo produce el fútbol.

Por eso le pido que imagine por un momento, amigo lector…

Lo que Javier Aguirre podría representar si México derrota hoy a la orgullosa y poderosa Inglaterra en el Estadio Azteca.

Ya no estaríamos hablando únicamente del entrenador que salvó equipos.

Ni del hombre que renació veinticuatro años después.

Ni siquiera del creador del llamado Fútbol Tequila.

Estaríamos presenciando el nacimiento de una de esas figuras que dejan de pertenecer al deporte… para comenzar a pertenecer a la memoria colectiva de un país.

Porque las leyendas no aparecen cuando alguien decide nombrarlas.

Aparecen cuando una nación completa termina reconociéndose en ellas.

Y al final…

Durante varios días terminamos nuestras reflexiones con una pregunta.

“¿Y si… sí?”

Hoy la pregunta cambia.

Ya no se trata de sobrevivir.

Ya no se trata de renacer.

Ya no se trata únicamente de validarse.

Se trata de saber si ha llegado el momento de que aparezca una leyenda.

Porque una cosa sí es cierta, amigo lector…”

Nadie escapa del lugar que fue creado para albergar su nombre.

“Y si ese es el lugar de las llamadas leyendas…

Mucho menos.

Quizá el domingo comience a escribirse una ante nuestros propios ojos.

Si el Fútbol Tequila derrota al Fútbol Champagne en un Mundial… dejará de ser un apodo para convertirse en una corriente histórica del fútbol.

Y entonces el mundo entenderá que detrás de toda gran corriente siempre existió un hombre.

Javier Aguirre.

Mientras tanto nosotros…

VEREMOS Y DIREMOS.

Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.

Hasta la próxima.

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