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Varios videos que circulan en redes sociales muestran cómo un imán se adhiere a la piel en lugares donde supuestamente fue aplicada la vacuna contra el COVID-19, por lo que comenzaron a suponer que contienen “metales pesados” y “chips rastreadores”.

Sin embargo, los especialistas dijeron que es falso pues, se necesitaría introducir un gran trozo de metales magnéticos en el brazo para que esto ocurriera. Simplemente podría tratarse de adhesión por humedad.

En las imágenes que circulan en redes sociales se observa que una mujer se adhiere un clip e incluso una moneda de un peso, que se quedan pegados a su piel.

Otro hombre muestra cómo se adhiere una moneda a su brazo después de recibir la vacuna contra el SARS-CoV-2 en Puebla.

De acuerdo con información verificada por Newtral, en España; Full Fact y Reuters, en Inglaterra; Snopes, AFP Factual, Lead Stories y Politifact en Estados Unidos, las vacunas contra el COVID-19 no contienen metales pesados o material magnético en cantidad necesaria para demostrar lo que se afirma en el video.

De acuerdo con Chequeando, algunos inmunizadores tienen componentes como el hidróxido de aluminio en forma de gel -como en el caso de AstraZeneca-, pero esta sustancia se usa desde hace décadas en las vacunas y es completamente inocua.

“Esos adyuvantes [N. de R.: sustancias que se añaden a una vacuna para potenciar o dirigir la respuesta inmunológica] contienen a esos metales en formas químicas completamente inocuas y en una cantidad insignificante comparado con lo que tiene el atún de lata, por ejemplo. Está completamente probado que no tiene ninguna consecuencia y se usan desde hace décadas en las vacunas que les damos a los bebés”, agregó la especialista.

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