Se trató de un “aquelarre” de espectros sin asomo de nacionalismo que, desde la ignominia de su ausencia de ideología propia, quisieran convertir a México en subordinado total de la Unión Americana
Aquelarre injerencista

Con el PRIAN en pleno, el patrocinio del deudor del fisco Ricardo Benjamín Salinas Pliego; con el notable desdén del Gobierno de México y con la contundente ausencia del Embajador de Estados Unidos, la cena de la American Society (Amsoc) —la 250th USA Gala Dinner 2026—, se convirtió el sábado pasado en la reunión de voces y personajes que buscan y han proclamado su deseo de una intervención, incluso militar, a nuestro país.
Se trató de un “aquelarre” de espectros sin asomo de nacionalismo que, desde la ignominia de su ausencia de ideología propia, quisieran convertir a México en subordinado total de la Unión Americana, bajo los intereses de la actual administración estadounidense.
En el acto realizado en la lujosa Hacienda de los Morales, en la zona de Polanco de la Ciudad de México, el presidente de la American Society, Larry Rubin, ensayó una propuesta injerencista perfumada con la cordialidad que caracteriza, eso sí, al también empresario de filiación republicana.
Propuso un nuevo esquema de “cooperación” bilateral contra el crimen organizado, pero privilegiado que Estados Unidos meta las manos y el cuerpo entero en nuestro territorio nacional; Rubin pasó por alto cualquier respeto a la soberanía mexicana: “la cooperación -como él la concibe- no debilita la soberanía”, dijo.
“Necesitamos un nuevo nivel de cooperación para enfrentar juntos a quienes amenacen la seguridad y prosperidad de todos”.
En su estilo suave y diplomático, Rubin dejó entrelíneas a los asistentes su visión de la urgencia injerencista.
Tejió un discurso en el que planteó crear lo que llamó un Tratado de Lucha Contra el Crimen (TLCC), para fortalecer la integración económica regional.
Junto con la muy necesaria interpretación que debemos hacer sobre lo que dijo Larry Rubin, hay que revisar la lista de invitados a esa cena, que se celebró con el pretexto del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Entre las mesas, las viandas de lujo y los licores extraordinariamente caros, convivieron, personajes como Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del (PRI), también el Presidente de Acción Nacional, Jorge Romero, y otros tantos líderes y golpeadores de la posición, como la senadora, Lili Téllez. Todo bajo el patrocinio de Ricardo Benjamín Salinas, Pliego, dueño de TV Azteca y Elektra.
Vaya reunión de personajes.
Encuentros como este, dan mayor importancia a las palabras que apenas la semana pasada pronunció la presidenta, alertando, sobre ataques injerencistas y voces de personajes que buscan entregar la soberanía nacional al vecino país.
También requiere un vigor prioritario, la advertencia de que vendrían ataques muy fuertes contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, sobre todo, luego de la carta de apoyo a la presidenta que publicó en sus redes sociales el miércoles pasado.
Apenas a unas horas del “aquelarre” injerencista que encabezó Larry Rubin, con el PRIAN en pleno, se dio a conocer que precisamente esos personajes políticos presentaron una denuncia contra el expresidente por supuestos crímenes de la humanidad, los que por supuesto están muy lejos de que siquiera pudieran haber ocurrido.
Se trata, como advirtió la presidenta Sheinbaum, de una campaña específica de ataque
Y vendrán más.
Más “aquelarres”, donde los brujos y brujas de posición —quienes no cuentan con ningún apoyo popular—, bailen y canten en torno a la hoguera.
El tema sigue siendo el mismo: no tienen el apoyo Popular.











