19 enero, 2022

Del lucro político a la cínica incongruencia

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Claro que la muerte de un bebé bajo cualquier circunstancia es lamentable y condenable.

Más si en esta pérdida están involucradas alguna institución pública como una corporación u orden de gobierno.

Nadie puede negar que el cruel deceso de un recién nacido hallado en un contenedor de basura a las afueras del Penal de San Miguel, de la Cuidad de Puebla, fue un hecho atroz, sórdido e indignante.

Lo que también es infame es el tinte político y el manejo mediático que se le ha dado a la cruel muerte de este recién nacidos por los desalmados que lo utilizaron como un simple recipiente para ingresar drogas de manera ilegal al Centro de Reinserción Social de la capital, el cual es una verdadera cloaca en donde se vienen cometiendo todo tipo de infamias desde hace décadas.

No faltó el miserable, como el caso del miserable Rodolfo Ruiz, calificado como “ruin” por Miguel Barbosa, que aprovechó este hecho para continuar con sus ataques sistemáticos y viscerales en contra del mandatario poblano, a tal grado de publicar la fotografía del cadáver entre restos de basura y desperdicios, como si la imagen lograse que los poblanos, como lo piensa el infame “periodista/asesor” adicto al dinero en efectivo y a los dulces, se volcaron en contra del gobierno del estado.

Otras mediocres plumas y voceros de medio pelo se sumaron a la miseria humana de Ruiz Rodríguez, quienes vieron en la muerte de un bebé la oportunidad perfecta para desquitar todos sus odios, frustraciones y traumas en contra de Barbosa Huerta.

La infamia es lo suyo.

Lo que resulta aún más grave es que esta misma postura tan mezquina fue asumida por la oposición en la entidad.

Sorprende que una mujer, y más aún, una madre de familia como Mónica Rodríguez Della Vecchia haya escogido este tema para sacar raja política del asunto a pesar de lo delicado del hecho.

Fuera de su imagen y personalidad, la cual se ha mantenido alejada de este tipo de debates y hasta cierto grado ha sido bastante mesurada, la diputada del PAN encontró en el fallecimiento de un menor de edad el escenario perfecto para tener algún tipo de renta política a favor de su partido y en menoscabo de Morena y de la administración barbosista.

Habiendo tantos temas en materia de seguridad y gobernabilidad, la esposa del impresentable Pablito Rodríguez Regordosa uso la muerte de un bebé para atacar a la secretaria estatal de Gobernación, Ana Lucía Hill, quien mostró una categoría, una altura política y humana poco antes vista para sortear todos los ataques, incluso misóginos y machistas como los del pillo Oswaldo Jiménez, en el marco de su comparecencia frente al Congreso del estado con motivo de la glosa del Tercer Informe de Miguel Barbosa.

Hill Mayoral demostró de lo que está hecha y el porqué llegará a ser una de las mejores titulares de la Segob en la historia de Puebla.

La necesidad de mermar la imagen del gobierno barbosista, llevó a Mónica Rodríguez a emitir un discurso tan lamentable y desafortunado, como desalmado y cruel, por el que será recordada muchos años y que sin duda marcará su carrera política.

La legisladora de Acción Nacional olvidó que su pasado la condena para asumirse como una defensora de los derechos humanos y de la niñez, pues su cómplice silencio durante las infamias cometidas durante el morenovallismo a nadie se le olvida.

¿En dónde estaba Rodríguez Della Vecchia durante el sangriento enfrentamiento en San Bernardino Chalchihuapan en el 2014 cuando policías estatales golpearon, mutilaron y hasta mataron a un menor de edad de forma sanguinaria y por órdenes directas de Rafael Moreno Valle, quien le ordenó al infame Facundo Rosas liberar a como diera lugar la carretera federal a Atlixco?

Jamás vimos a la diputada Mónica, desde la tribuna de la Cámara de Diputados, emitir un discurso similar al de este miércoles para exigir que la CDH o la CNDH investigara a fondo el asesinato de José Luis Tehuatlie o pedir a la entonces PGR investigar a los delincuentes Moreno Valle o Facundo Rosas.

Tampoco observamos a Rodríguez Della Vecchia pedirle mesura o desmarcarse de la miserable postura que su marido, Pablito Rodríguez, asumió durante el caso Chalchihupan, en el que hasta se atrevió a culpar a Doña Elia y hasta pidió que investigaciones en su contra por “llevar a su hijo a una manifestación”.

¿Alguien leyó o vio las disculpas públicas de Rodríguez Regordosa o de Mónica Rodríguez para la familia Tehuatlie Tamayo o para el pueblo de Chalchihuapan luego de que la CNDH determinó que el gobierno de Moreno Valle fue el responsable de la muerte del menor?

Insisto, la excoordinadora del PAN no tenía necesidad de lucrar de forma política con la muerte de un menor. Sus capacidades probadas y su calidad humana van más allá de esta postura tan rácana que decidió adoptar.

Ojalá este jueves, Mónica Rodríguez Della Vecchia con la cabeza más fría reconozca su error y deje este tipo de estrategias huecas a personajes que sí se sienten cómodos exhibiendo sus miserias como lo que en el pasado dirigieron al PAN en Puebla y sus plumas adictas.

La muerte del bebé del Penal de San Miguel, no es ni debe ser, un botín político.

Eso no es oposición, Señora Mónica.

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