14 octubre, 2021

#SavingPuebla Los retos para los primeros cien días de Lalo Rivera

Gerardo Ruiz
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Muchos serán los retos que Eduardo Rivera tendrá en esta segunda etapa como presidente del Ayuntamiento de Puebla, que dará inicio la mañana de este viernes.

Desde el primer minuto de este viernes, Lalo se convierte en el corredor número uno para la sucesión del 2024, pues nadie en el estado (con excepción del gobernador Miguel Barbosa) tendrá tantos reflectores y recursos, económicos y humanos, para construir su candidatura rumbo a los comicios estatales próximos.

El Ayuntamiento de Puebla es el laboratorio perfecto, más que el Senado, la Cámara de Diputados, alguna de las principales carteras del gobierno del estado o el Congreso local, para posicionarse como el mejor aspirante rumbo a Casa Aguayo.

Ahí están los ejemplos de Mario Marín, Enrique Doger, Blanca Alcalá o Tony Gali, quienes tras su paso por el Charlie Hall llegaron a ser candidatos de sus partidos al gobierno del estado, siendo el primero y el último, los que sí asumieron la titularidad del Ejecutivo poblano.

Pero, el proyecto de Eduardo Rivera se podría ver truncado si su gestión como alcalde de la capital no cumple con sus compromisos de campaña y le cambia la cara a la Angelópolis.

Los primeros días del alcalde emanado del panismo puro será un arma de doble filo ante las circunstancias actuales en la que se encuentra la ciudad tras el devastador paso de Claudia Rivera, quien dejó a la capital hecha en un verdadero caos.

Si bien la llegada de Rivera Pérez ha generado muchísimas expectativas ante el hartazgo y el encono que provocó entre los poblanos la desastrosa gestión de Rivera Vivanco, las exigencias de resultados inmediatos para el gobierno entrante serán aún mayores.

Y es que, los capitalinos ya no pueden esperar más para que se mejore la lamentable situación actual por la que atraviesa la ciudad, la cual está hecha un verdadero muladar entre ambulantes, jardines y camellones sin podar, sucia, insegura, llena de baches y sin servicios básicos.

Lalo llega a sentarse a una silla en llamas y una casa que se cae a pedazos.

Sin recursos para navegar en lo que resta del año por las chicanadas de Claudia Rivera que le entregará un mísero presupuesto de aquí a diciembre, Lalo Rivera corre el gran riesgo de caer en un impase ante la falta de ingresos que puedan revertir la situación actual de Puebla capital o el rechazo de la sociedad si decide pedir dinero prestado, como lo está deseando su antecesora.

Antes que pensar en grandes obras que presumir en sus primeros 100 días como le hubiera gustado, Lalo Rivera se debe enfocar en problemas heredados del claudismo que no generen gastos mayores o se puedan resolver mediante las leyes y las facultades del municipio.

En este escenario se encuentra el reordenamiento del Centro Histórico y la contención del comercio informal que inundó el primer cuadro de la ciudad y sus calles aledañas, mismo que fue solapado por Rivera Vivanco a cambio de jugosas cuotas en efectivo que engrosaron las cuentas bancarias de la impresentable ex edil.

Con una política de cero tolerancia y un plan bien diseñado para acabar con esta crisis de ambulantaje, Rivera Pérez podrá legitimarse de manera inmediata ante la opinión pública, pues solucionar el desbordamiento del comercio informal y poner en orden el Centro es un clamor generalizado entre los poblanos.

La inseguridad y la percepción es la exigencia principal de los poblanos, quienes padecieron durante los últimos tres años la desidia e inoperancia del gobierno de Claudia en materia de prevención y atención de los delitos.

La política de seguridad pública de Rivera Vivanco, diseñada junto con Lourdes Martínez, exsecretaria de la SSC, fue un verdadero fracaso y a diario los capitalinos sufrían los estragos de la improvisación de un gobierno que no tuvo ni pies de cabeza.

Sin lugar a dudas, la propuesta de Lalo Rivera para la SSC en la persona de Consuelo Cruz, nombre que se reservó hasta el final y al que ningún periodista tuvo acceso o pudo anticipar, es un verdadero acierto, pues la maestra en Amparo y Derecho Constitucional es una especialista del área, quien tendrá que limpiar a la dependencia que deja hecha un desastre la triada de Eloísa Vivanco, Laura Escobar y Lourdes Martínez.

La estrategia de seguridad tendrá que venir de la mano de un acertado plan de comunicación que permeé entre los poblanos para revertir la percepción negativa que hoy se tiene sobre la ciudad, la cual es vista como insegura y peligrosa.

Por último, el alcalde panista deberá, sí o sí, promover denuncias penales, y no solo mediáticas, en contra de la propia Claudia Rivera, en caso de encontrar medios probatorios de su evidente corrupción, así como en contra de sus más cercanos colaboradores o familiares como los casos de Andrés García Viveros, Roberto Zatarain, Leobardo Rodríguez, Israel Román, Mayte Rivera o Eloisa Vivanco, quienes se beneficiaron como grupo con el quebranto a las arcas del municipio.

Nada mejor que personifica la corrupción con querellas promovidas ante la Fiscalía General del estado.

En mi percepción, estos serán los retos a los que Lalo Rivera tendrá que ponerles principal atención y resolver de manera inmediata para ganar validez ante los más de 300 mil poblanos que le dieron sus votos.

El presiente municipal de Puebla conformó un gran equipo de trabajo no solo para gobernar la ciudad, también con miras al 2024.

El panista tiene todo a su favor.

¿Podrá con el lugar de favorito para la sucesión?

Todo parece que sí.

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