3 febrero, 2022

¡Ah, la universidad..! Nada como ser joven y sentir ese impulso rebelde

Compártelo en tus redes

Ni en nuestros sueños más peregrinos, los poblanos habríamos imaginado lo que sucedió en los últimos días: con los estudiantes de la UDLAP tomando carreteras por un lado, enfrentándose a rocazos con los automovilistas; mientras por el otro, los "niños bien" esperaban desde sus camionetas, con un café de Starbucks en mano, para saber si entraban o no al campus.

La novela de lo surreal ha sido el signo con el que se inició este 2022 en Puebla, no sólo por el tema de la UDLAP sino también por los tantos acontecimientos escabrosos, macabros, fúnebres y violentos que, me temo, irán en aumento a lo largo de los siguientes meses.

Pero volviendo al asunto de Santa Catarina Mártir... es pertinente que el capítulo presenciado el martes le sirva a quien esto escribe para recordar sus años de universitario. ¡Ah, la universidad! Nada como ser joven y sentir ese impulso rebelde, contestatario, "chenchualón"... Creer que se puede cambiar al mundo y que con bloqueos, peticiones vía internet o a tuitazos, se puede  dirimir un conflicto nacido en la ambición de unos cuantos por hacerse de una fortuna.

Porque lo que los jóvenes estudiantes de la universidad privada más importante del estado no se han puesto a calcular es que, mientras ellos paran el tráfico, detrás de todo el entuerto que hoy salpica de estiércol a la UDLAP, están los intereses poderosos, poderosísimos, ¡de los miembros de una misma familia! Los Jenkins de Landa

Así es: un hijo que demandó a su madre y a sus hermanos. Una madre que mediante una carta pública llamó "despreciable" a su propio hijo.

Se trata de eso y nada más: ambición, mera ambición desmedida. Y alrededor de ésta, las coaliciones propias que se hacen cuando está en juego una suma tan estratosférica como lo pueden ser más de 14 mil millones de pesos (estoy calculando a 20 pesos el dólar, para redondear).

¡14 mil millones de pesos! Me cae que con eso en juego yo también embargo a mis parientes...

A los jóvenes no los juzgo. Me cae que no. Pues si acabo de escribir que yo también fui joven y soñaba con cambiar al mundo. Es más, en algunos casos se podría decir que lo cambié: las causas por las que me confrontaba con la autoridad, cuando iba a aventar huevazos al Congreso, o a gritarle "culero" al arzobispo primado de México ("¡Norberto-Rivera, homofóbica y culera!"... Se decía en ese entonces), hoy ya son una realidad.

Lo que sí me causa extrañeza es que ellos, siendo tan educados y conociendo tanto de ciencias como Política Comparada, Prospectiva, Epistemología o Casuística, se presten a ser los caballitos de batalla de intereses tan oscuros como los de un exrector que a estas alturas y en medio de todo este alboroto no ha escrito ni un solo "esta cuenta de Twitter es mía". ¡Pues claro, faltaba más: su dirección IP puede ser rastreada y a él lo busca la justicia!

Y lo más increíble es que el martes, cuando después de horas de paralizar el tráfico en varias vialidades de gran circulación en la zona de Cholula -(conste que ellos son los que argumentan que la economía de San Andrés y San Pedro se está estrangulando por falta de clases presenciales) les abrieron las puertas de la universidad, dijeron que no: que dice mi mamá la rectora Anaya que siempre no, que no es como ustedes quieran. Que no es nada más abrir por abrir, que tiene que ser ante notario y todo.

La solución al conflicto de la UDLAP, jóvenes y "jóvenas", está ya en manos de la Suprema Corte y será este órgano el que tenga la última palabra: ¿por qué empecinarse tanto, entonces, en que les reabran las puertas para tomar clases, si cuando se las abren van a encontrar otro pretexto para seguir protestando? Y si, como dijeron en un video en el que hasta sale Adal Ramones (¡¿Adal Ramones?! ¡¿Es neta?!): "los estudiantes a las aulas y el litigio a los tribunales", ¿por qué no dejan que sea el

máximo tribunal del país el que resuelva y mientras, aprovechan ahora que ya les reabrieron las puertas?

Eso sin mencionar la pedestre intromisión de cierta diputada de El Yunque quien, en su oportunismo, cortó la leña verde para quemar en la hoguera del odio y la misoginia a la legisladora Nora Merino Escamilla. Si las cosas hubieran sido al revés, ya me imagino cómo se habría tirado al piso doña Mónica... Pero esa, esa es otra historia (como diría la Nana Goya).

Leer: El cristal, el diablo y Leslie Alcántara
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram