12 mayo, 2022

A los yunques, con cariño

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Salir del clóset es un acto de valentía. Es al mismo tiempo un proceso de reconocimiento, reflexión e identificación, aunque de cuenta propia significa también asumirse como diferente del resto de quienes nos rodean.

El pasado miércoles, el gobernador Miguel Barbosa planteó con su acostumbrada sinceridad que a muchos incomoda, que quienes se asuman miembros de El Yunque lo hagan público a fin de identificarse en estos tiempos de definiciones políticas.

Ningún reto más difícil para los integrantes de esa organización semisecreta, que encuentra uno de sus bastiones más importantes en nuestro estado, pues fue precisamente en Puebla donde se fundó.

Desde que inicié en el trabajo reporteril he escuchado a muchos quienes dicen que fulano de tal pertenece a El Yunque o que el presidente municipal es parte de esa agrupación de extrema derecha. Algunos más incluso llegan a advertir: "con El Yunque no te metas" o "a El Yunque hay que tenerle miedo".

De acuerdo con el periodista Álvaro Delgado, cada célula básica de dicha organización es conocida como "centro". Cada "centro" tiene por supuesto un líder, los cuales no se conocen entre sí. Esto hace sumamente difícil identificar, ya no se diga a los máximos líderes yunquistas en nuestro estado sino incluso a los líderes de las células básicas, que ni siquiera tienen comunicación entre ellos.

Por lo anterior resulta  "chabacano" el planteamiento de Miguel Barbosa, que por otro lado se antoja prudente y pertinaz, pues sería de gran validez política que los miembros de esta organización asumieran el costo social que representa "quitarse la máscara" y reconocer públicamente que son parte de la ultraderecha.

En la época en que vivimos, decirse parte de la "derecha dura" tiene un costo muy elevado. Baste ver lo que causó el año pasado la reunión de senadores del PAN con el líder del partido VOX, Santiago Abascal, quien es uno de los más visibles líderes de esa derecha intransigente.

Recuerdo las declaraciones recientes de la diputada del PAN, Mónica Rodriguez Della Vecchia, presunta militante yunquista, quien en el marco del Día de la Mujer rechazó la despenalización del aborto en nuestra entidad, pero no con el argumento claro y sencillo de decir que se opone por considerarlo un homicidio, sino con una rebuscada serie de diatribas sobre las políticas sociales en apoyo a la salud sexual de las mujeres.

Recuerdo también uno de los episodios más polémicos en la historia reciente de nuestro estado, cuando los miembros del Consejo Mexicano por la Familia que viajaban en un autobús naranja, quisieron "predicar" en el zócalo de Puebla contra la transexualidad y fueron recibidos a huevazos por miembros de la comunidad LGTB: su líder, Juan Dabdoub, echó mano de una serie de alocuciones raras y hasta "diabólicas", con el fin de rechazar temas como el matrimonio igualitario en vez de decir claramente: soy homofóbico y no me gusta que los hombres se casen entre ellos.

El diablo suele mezclar la verdad con la mentira para confundir, y los yunquistas saben claramente que sus postulados no son bien vistos por la mayoría de la gente. En el fondo son conscientes de que predicar en contra del matrimonio igualitario o la identidad de género, es tanto como rechazar los métodos de anticoncepción o el divorcio, en una época en que estos dos tópicos ya son aceptados.

Las palabras de Miguel Barbosa son ciertas: un verdadero acto de valentía política sería decir "yo soy yunquista" y asumir públicamente su pertenencia a dicha organización, pagando el costo público que esto representa, al igual que los homosexuales y lesbianas asumimos el costo público de revelar nuestras preferencias sexuales a una sociedad todavía homofóbica.

Aunque la diferencia en ambos casos son claras, pues mientras para los LGBT, salir de clóset es un acto de libertad que representa romper las cadenas de la cárcel interna en el que por muchos años permanecemos atrapados, para los miembros de El Yunque, como bien dijo Barbosa, solo se trata de un mero asunto basado en la búsqueda de intereses económicos.

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