13 mayo, 2022

Alcaldes al borde de un ataque de nervios

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La última gran detención que dejó la cruzada barbosista contra la corrupción y la impunidad dejó claro, si es que aun hace falta, que en Puebla nadie está por encima de la ley.

Sin importar el cargo, la investidura o los colores partidistas, el barbosismo sigue cumpliendo con su máxima de hacer valer y restaurar el estado de derecho en el estado, ese que fue pisoteado y torcido durante el oscuro régimen morenovallista.

La aprehensión de Arturo Cajica, otrora alcalde de Acatlán de Osorio, es la muestra clara de que se acabaron las concesiones, las salvedades y los acuerdos debajo del agua para los hombre de poder que abusan de sus cargos y mantiene vínculos con el crimen organizado.

Aunque la detención del exedil se debió a una supuesta falsificación de documentos, se sabe de manera extraoficial que “El Foco” estaría estrechamente ligado con las células del narcotráfico que opera en la zona, en específico “Los Rojos”, y también habría sido parte de la ejecución de Héctor García Álvarez, director de Seguridad Pública de Acatlán y su esposa Guadalupe Campos, asesinados el pasado 22 de abril.

Al decir del periodista Fermín Alejandro García “el verdadero problema que se vive en Acatlán de Osorio no es lo que resulte de las investigaciones contra el alcalde Arturo Cajica Gómez (…) sino que en este municipio de la Mixteca poblana ya nadie quiere gobernar por el miedo al control económico y político de la región que ejerce la organización criminal de Los Rojos, que es uno de los cárteles que más heroína exporta a Estados Unidos”.

Si bien no faltaron los oportunistas y malintencionados que intentaron vincular a Cajica Gómez con Eduardo Rivera y Jorge Estefan Chidiac, la realidad es que si a algún grupo perteneció Arturo Cajica fue a los morenovallistas, en específico, al de Genoveva Huerta, con quien hizo campaña hombro a hombro en la interna panista de noviembre pasado sin ni siquiera ser militante de Acción Nacional.

Las diferentes fotografías con Huerta Villegas y hasta con la fallecida Martha Erika Alonso son prueba de lo anterior.

Reitero, la cruzada barbosista contra la corrupción y la impunidad no se detiene en filias y fobias.

La aprehensión de Cajica Gómez, sin dudarlo, tiene a todos los alcaldes, funcionarios y demás servidos públicos en alerta máxima de cumplir con su deber sin cometer ningún acto fuera de la ley.

De hecho, este asunto llegará a la tribuna del Congreso del estado durante la primera sesión del segundo periodo legislativo que inicia este domingo, pues el diputado priista Jorge Estefan Chidiac subirá un punto de acuerdo para que las investigaciones en Acatlán de Osorio llegan hasta las últimas consecuencias, pero también en otros municipios enquistados por el hampa, como el caso de Tecamachalco.

Y es que, no se puede olvidar las cuentas pendientes que Ignacio Mier Junior tiene con la justicia tras la ejecución de tres agentes de la Fiscalía General del Estado a manos de su exsecretario de Seguridad Pública municipal, Alejandro Santizo.

El inútil hijo del inútil Ignacio Mier Velazco logró respirar gracias a que su padre pidió ayuda en Palacio Nacional para evitar que el atroz asesinato de los elementos de la FGE lo llevaran a acompañar a Santizo Méndez al Penal de Tepexi de Rodríguez.

Sin embargo, las investigaciones de sus nexos con el crimen organizado y sus malas prácticas como servidor público siguen activos y vigentes como sus vínculos con «El Toñín» y Sandra Nelly Cadena, exdiputada federal suplente detenida y supuesta proveedora de armamento exclusivo del ejército para los huachicoleros del Triángulo Rojo.

Otra localidad que está en el ojo del huracán es Coyomeapan, en donde la diputada federal Inés Parra, quien no es más que otra alfil de Mier, es la principal promotora del conflicto violento que ya cobró víctimas fatales el pasado 9 de mayo.

Mientras el movimiento de resistencia indígena “Unidad por Coyomeapan” acusó que en el entronque de Zoquitlán a Coyomeapan, los policías atacaron a los dirigentes de la agrupación, quienes tienen tomada la cabecera municipal; la Secretaría de Seguridad Pública informó que los efectivos estatales acudieron al lugar luego de que una persona alertó sobre una camioneta roja en donde venían personas armadas; aseguró que ese día hubo una agresión en contra de policías estatales por parte de un grupo de hombres que portaban armas de distintos tipos y calibres.

El resultado: tres presuntos delincuentes muertos y cuatro personas heridas.

Dese hace 11 meses, este municipio está al rojo vivo por la injerencia de Inés Parra, quien ha organizado guardias comunitarias para impedir que asuma como alcalde Rodolfo García López, quien ganó la elección del pasado 6 de junio y que forma parte de una familia que se ha alternado en la presidencia municipal desde hace más de diez años.

No se equivoca el gobernador Miguel Barbosa en señalar a la diputada federal ligada a Nachito Mier como la principal promotora de la falta de gobernabilidad en Coyomeapan y también por pretender alterar los hechos sobre el enfrentamiento ocurrido entre sujetos armados y policías estatales el pasado 9 de mayo.

Esta no es la primera vez que Parra Juárez funge como esquirol de Mier, pues en el pasado fue una de las principales incitadoras de las manifestaciones que se registraron en distintos municipios de la Sierra Negra en contra del cobro del Derecho de Alumbrado Público (DAP) en enero pasado.

Lo único cierto es que en Puebla la ley se respeta.

Los “Varguitas” se acabaron y eso es un hecho palpable.

Y como reza el dicho: cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

Te lo digo Arturo para que lo escuches Nachitito.

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